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sábado, 21 de febrero de 2015

Reconfirmado: Hay que volver a usar sombrero

RADIACIÓN SOLAR

Los daños en el ADN causados por la radiación solar son una de las principales causas del cáncer de piel, incluido el melanoma, que es menos común pero más agresivo que el resto. Y se estima que las variantes más graves podrían triplicarse en 15 años. 

La novedad consiste en que el daño que la luz del sol o las lámparas de rayos UVA causan en la piel no termina cuando finaliza la exposición. Una investigación publicada en la revista Science demuestra que más de 3 horas después se pueden producir lesiones y roturas en el ADN que provocan las mutaciones causantes del cáncer de piel, igual que en el momento de la exposición directa a los rayos solares. 

El nuevo estudio, realizado por investigadores en USA, Brasil y Francia, demuestra que la melanina tiene también un efecto carcinogénico.

Una nueva investigación, llevada a cabo por investigadores de la Universidad de Yale (USA), las universidades de São Paulo y Federal de São Paulo (Brasil), Fujita Health (Japón) y el centro CEA de Grenoble (Francia), ha determinado que varias horas después de haber terminado la exposición los rayos UV o UVA, siguen provocando daños en la piel y pueden provocar cáncer de piel.

“La melanina de la piel es tanto mala como buena, puede ser cancerígena y protectora”, resume Douglas E. Brash, investigador de la Universidad de Yale.

La melanina es un pigmento que bloquea la radiación ultravioleta y que, por lo tanto, hasta ahora se había identificado como un factor de protección.

La investigación, que ha sido publicada en la revista Science, aclara que en las siguientes 3 o 4 horas estando ya a la sombra, aún pueden producirse lesiones y roturas en el ADN que son las que conducen a las mutaciones del cáncer de piel. Esto es, estando a la sombra -tras haber tomado el sol- nuestra piel sigue sufriendo igual por la radiación que cuando estábamos tomando el sol.

“Esta transferencia de energía al ADN puede ocurrir en la oscuridad, pero provoca el mismo daño que el sol a plena luz del día”,comentó Brash.

El origen del daño genético está en las mismas células que protegen la piel del sol: los melanocitos. Algunos estudios recientes ya habían apuntado a que la melanina que producen podría estar involucrada en el cáncer de piel. Cuando los melanocitos de la piel reciben radiación ultravioleta, comienzan a añadirse letras adicionales a su ADN y provocando unas erratas que pueden disparar la aparición del cáncer. 

Los experimentos realizados con ratones y células humanas revelaron con sorpresa que, la melanina -el pigmento que bloquea la radiación ultravioleta- es la responsable de esta reacción pospuesta de los rayos de sol: la radiación ultravioleta produce oxígeno y nitrógeno reactivos a cámara lenta; tras esto, al combinarse, excitan un electrón de la melanina que provoca las lesiones en el ADN.

El trabajo detalla que el daño genético se origina por una especie de excitación química que altera el comportamiento de un electrón de la melanina. La energía que libera ese proceso daña el ADN y hace que, a pesar de estar a oscuras, siga acumulando erratas en un proceso idéntico al que sucede cuando la piel está al sol. 

En todo caso se trata de un primer paso en el esclarecimiento de este proceso que tendrá que ser ratificado en un mayor número de casos. 
El proceso químico es muy sencillo, pero nunca se había observado en mamíferos, tan solo en animales marinos o bacterias luminiscentes. 

Gracias a este hallazgo podrán desarrollarse nuevas lociones para después del bronceado con objeto de evitar daños mayores.

Sin embargo, los científicos aclaran que este descubrimiento no tiene por qué afectarnos dramáticamente: “En realidad, esto no debería cambiar nuestros hábitos de exposición a los rayos ultravioleta. Yo le digo a la gente que puede disfrutar del sol y que simplemente deberían evitar ir a la playa a determinadas horas, como entre las 10:00 y las 14:00, y usar sombrero”. 

Las buenas noticias son que el proceso de degradación observado es lento. Esto puede ayudar a desarrollar algún ungüento que pudiera frenar el daño en el ADN y evitar estos efectos retardados de la radiación solar o la de las cabinas bronceadoras, señalan los investigadores en su estudio. Uno de esos compuestos puede ser lavitamina E, argumentan.

Marisol Soengas, experta en melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, felicitó la aportación del nuevo trabajo, aunque relativizó su alcance. “Lo más destacable es que desvela el mecanismo de cómo la melanina causa daño genético varias horas después”. 

Una vez conocido el mecanismo, los expertos se plantean cómo evitar sus efectos. La estrategia más adecuada podría ser la prevención a través del desarrollo de nuevas formas de protección solar. 

“Hay productos químicos que pueden desviar la energía de la melanina antes de que haga daño al ADN, pero no son adecuados para la piel”, dijo Brash, que muestra su confianza en el desarrollo de alternativas que tengan el mismo efecto.

De momento, el daño genético desvelado es difícil de evitar, lo que, según los expertos, obliga a tomar más precauciones. “Los científicos han buscado durante mucho tiempo métodos para prevenir la aparición de cáncer de piel y los resultados de este estudio indican que las cremas solares deben intentar minimizar la exposición a los rayos UVB y UVA [ambos analizados en el estudio]”, opinó John-Stephen Taylor, investigador de la Universidad de Washington en San Luis (USA), en otro artículo también publicado en Science. 

Según Soengas, es necesario “recordar los peligros de las cabinas de bronceado” que aumentan el riesgo de sufrir cáncer de piel y cuya luz ha sido calificada como un carcinógeno por la Organización Mundial de la Salud. 

En cualquier caso, Brash y sus colegas intentan restar dramatismo a su descubrimiento. “En realidad, esto no debería cambiar nuestros hábitos de exposición a los rayos ultravioleta. Yo le digo a la gente que puede disfrutar del sol y que simplemente deberían evitar ir a la playa a determinadas horas, como entre las 10:00 y las 14:00, y usar sombrero”, recomienda.

Además, en su opinión los actuales protectores solares siguen siendo muy útiles. La única diferencia, si llega a desarrollarse una nueva generación de productos a raíz de este estudio, es que “podríamos añadir el hábito de ponernos un protector solar diferente después de salir de la playa”. (Fuente: Juntos Bien)

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