Dieta y estados de ánimo
Hay evidencias de que determinados alimentos pueden apoyar nuestro bienestar emocional y mejorar el ánimo. Así también reconocer y regular nuestras emociones, puede ayudarnos a no comer mal o demás cada vez que sintamos disgusto, tristeza o enojo.
El estado de ánimo también podría estar afectado por lo que comemos.
Y nuestras emociones podrían activar la buena o mala elección de alimentos.
Ser conscientes y estar atentos a estas dos consideraciones, podría ser la clave - y gran ayuda- para el cuidado de nuestra salud psico-fìsica.
* Los ácidos grasos omega-3 podrían afectar a la forma en la que el cerebro envía señales a todo el organismo.
* No hay evidencia científica de que el triptófano de las proteínas trate la depresión.
* Pacientes que tomaron magnesio se recuperaron más rápido de la depresión.
* Las personas con depresión tienen niveles bajos de ácido fólico y vitamina B-12.
La medicina apunta como ejemplo a la sensación de decaimiento que en ocasiones se presenta después de un atracón de comida rápida o la opuesta visión positiva derivada quizás de tomar una ensalada verde o vegetales salteados.
La denominada 'conexión alimentos-humor' forma parte de un cuerpo de investigación en el que se examinan los efectos de las elecciones dietéticas sobre el estado de ánimo y la salud mental.
La Academia Americana de Médicos de Familia apunta a las deficiencias en vitaminas y al consumo de suplementos como una de las áreas de mayor interés.
Sin embargo, los estudios sobre esta conexión entre alimentos y estado de ánimo han resultado heterogéneos.
Las pocas evidencias existentes sí sugieren que ciertos nutrientes podrían apoyar el bienestar emocional, apuntan los facultativos.
Los siguientes nutrientes se encuentran entre los más estudiados por sus beneficios para el equilibrio emocional y forman parte de una dieta equilibrada.
Ácidos grasos omega-3
Mejoran la salud cardiaca al reducir el colesterol 'malo' en el organismo y aumentar el colesterol 'bueno', además, también han mostrado ser prometedores para mejorar la salud mental.
En algunos estudios, las personas que tomaron suplementos de omega-3 informaron demejorías en su estado de ánimo.
Los investigadores piensan que estos ácidos grasos podrían afectar a la forma en la que el cerebro envía señales a todo el organismo.
Qué alimentos contienen Omega 3?
Salmón, arenques, sardinas y caballa. Semillas de lino. Aceite de linaza. Nueces
Triptófano
Es un componente estructural de las proteínas, un aminoácido, que el organismo necesita para producir un componente químico llamado serotonina. Las personas que tienen depresión a menudo tienen niveles bajos de serotonina. Las investigaciones han examinado el uso de triptófano para tratar la depresión pero no existe aún evidencia científica suficiente para recomendar su uso en este sentido.
Carne roja. Pavo. Productos lácteos. Soja.
Magnesio
Es un nutriente que ayuda al organismo a producir energía. También ayuda a los músculos, arterias y al corazón a funcionar de forma adecuada.
Algunos investigadores están estudiando si los pacientes que toman un aporte suplementario de magnesio se recuperan más rápido de la depresión.
Vegetales de hoja verde. Frutos secos. Aguacates.
Ácido fólico y vitamina B-12
Entre las vitaminas del grupo B, el ácido fólico y la vitamina B-12 desempeñan un importante papel en el metabolismo, el ritmo de los procesos orgánicos y laproducción de células de la sangre.
Además, se asocian con la dopamina y la noradrenalina, componentes químicos de los que andan escasos las personas con depresión.
Aumentar los niveles de una persona de ácido fólico y vitamina B-12 podría aumentar su respuesta ante medicamentos para tratar la depresión.
El ácido fólico se encuentra en las verduras de hoja verde y frutas.
La vitamina B-12 en el pescado y los moluscos, la carne y los productos lácteos.
Ademàs de la elección de nurientes, reconocer las emociones y aceptarlas, sin querer evitarlas, puede ser un hábito saludable de nuestra dieta.
La dieta emocional
Hay ciertas emociones que se relacionan directamente con el sobrepeso como son: la necesidad de seguridad, de ser protegido, el sentirse amenazado por algo, sobre reaccionar por las cosas que acontecen, la ira, el resentimiento y el enojo no expresado.
Sin embargo, cada persona debe descubrir cuál es la emoción que se esconde en su cuerpo y que produce el funcionamiento anormal. Una vez descubierto, liberar esa emoción y cambiar la configuración de nuestro mundo emocional con el fin de romper patrones nocivos, ser más felices y libres.
A esto se le llama hacer una “dieta emocional” que consiste en hacer una depuración de las emociones: deshacerse de las creencias y pensamientos dañinos que determinan la baja autoestima y sensación de no control de las cosas que nos ocurren. Recuperar la confianza y seguridad en sí mismo, evitar la auto crítica y despejar el auto boicot. Limpiar las culpas, desequilibrios emocionales y penas que distorsionan el auto imagen y la alimentación para sanar internamente el problema.
Todo cambio profundo comienza de adentro hacia afuera, partiendo por la mente que se materializa en el cuerpo de manera sincrónica y armoniosa.
Elegir realizar una actividad física placentera y otras que satisfagan nuestros intereses e inquietudes.
Recordemos que cada uno es responsable de su propia felicidad, y que todos tenemos en nuestro interior el poder de ser quienes realmente queremos ser. JuntosBien.org
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