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sábado, 12 de septiembre de 2015

Internet de las cosas: ¿el mundo ideal?

Quien solo ha escuchado hablar de "Internet de las cosas", simplemente asume que es un complejo término que no tiene aplicación práctica para la gente común. Sin embargo el IoT está cada vez más cerca e influirá en la vida de todos los seres humanos.

¿Qué es “Internet de las cosas”?
La Internet de las Cosas (IoT, según las siglas en inglés) es el concepto de que los objetos cotidianos se conecten a internet y participen juntos en un sistema, aunque también significa la convergencia de dispositivos acoplados, ya sean aparatos convencionales o inteligentes.

La IoT es una realidad, ya que en la actualidad existen muchas start-ups para ello y los fabricantes ofrecen productos que pueden conectarse a través de la red y ser dirigidos mediante aplicaciones de teléfonos inteligentes o accediendo a las redes sociales.

El objetivo es que las personas puedan manejar todos sus aparatos, aun no estando presentes y que tengan el control absoluto sobre ellos, en base a la interconexión de los mismos y a un acceso restringido al sistema personal. Es como la computación ubicua, pero va más allá y se extiende a todos los hogares, automóviles, negocios, personas y sistemas en el mundo.

¿Quién acuñó el término “Internet de las cosas”?
Kevin Ashton supuestamente acuñó la frase "Internet de las cosas", mientras trabajaba para Procter & Gamble en 1999. Más tarde fue co-fundador del Centro de Auto-ID en el Instituto de Tecnología de Massachusetts.

"Hoy los ordenadores y por tanto Internet, dependen de los seres humanos para obtener prácticamente la totalidad de su información. Casi todos los mas de 50 petabytes de datos disponibles en la red fueron capturados y/o creados por los seres humanos: escribiendo, grabando, tomando una fotografía o escaneando un código de barras", explica Ashton.

"Los esquemas convencionales de internet incluyen servidores y routers y así sucesivamente, pero dejan de lado los más numerosos e importantes routers de todos: la gente. El problema es que cada persona tiene poco tiempo, no siempre es precisa y a veces comete errores en la captura de datos del mundo real. Hay mucho por hacer, mucho más que simplemente enterarnos por el GPS que pocos kilómetros más adelante hay un atasco. El IoT puede cambiar al mundo, tanto o más de lo que lo hizo Internet”.

Un buen ejemplo de “Internet de las cosas”
Sin dudas cuando se está ante un concepto nuevo o complejo, no hay nada mejor que ilustrarlo con un ejemplo. El Equipo de Smarter Planet de IBM creó un video de 5 minutos que explica qué es exactamente Internet de las cosas y resulta un ejemplo brillante.

El Internet de las cosas podría permitir que una persona se despierte y experimente el día "ideal". El reloj de alarma, por ejemplo, se dispara en el momento adecuado porque como está conectado al calendario, sabe a qué hora tiene su primera reunión. El despertador calculó incluso, cuánto tiempo le tomaría prepararse y comprobó los horarios del ferry que usa para ir a trabajar.

El calentador de su casa fue encendido 30 minutos antes para que el ambiente esté caldeado y resulte acogedor. Mientras toma un baño, un sistema de audio le comunica la temperatura exterior y la previsión climática. Su coche está en marcha esperándole, pero el mismo audio le advierte que salga con unos minutos de antelación, porque hay problemas de tráfico.

Cuando está en camino de coger el ferry, se le avisa que hay un cierto retraso en la salida del mismo, por lo que puede relajarse y conducir sin prisas ni premuras. Al llegar a la plataforma de embarque el boleto ya está comprado y pagado, por lo que sube sin pérdidas de tiempo.

A lo largo del día estos sistemas le darán la información necesaria para que conduzca con cuidado, le prepararán una taza de café que le estará esperando cuando llegue a casa y habrán puesto a lavar y secar la ropa, además de conectar una alarma de protección y monitorizar los alrededores de su hogar, entre otras muchas funciones.

Todos estos dispositivos conectados serán manejados por sistemas automáticos a través de una red inalámbrica. ¿El resultado? La persona tiene una casa inteligente, gracias a los aparatos inteligentes, así como un coche práctico y funcional y una oficina eficiente. En pocas palabras: tiene una vida inteligente y le da la bienvenida a la Internet de las Cosas.

En resumen, nos espera un futuro conectado, híper pragmático y personalizado, en el que se tendrán en cuenta hasta los más mínimos detalles de nuestra personalidad a la hora de brindarnos seguridad, confort y funcionalidad. Surgen varias preguntas ante este panorama: ¿querremos todo ese orden, control y utilidades a nuestro servicio? ¿A qué cantidad de libertad y albedrío debemos renunciar ante un mundo tan sistematizado? El tiempo se encargará de darnos las respuestas… ¿o nos las dará nuestra aspiradora?
http://www.innovaticias.com/

martes, 26 de noviembre de 2013

El internet de las cosas, sin enchufes ni ataduras

Una etiqueta podría rastrear la ubicación tus mascotas, hijos y pertenencias sin depender de redes inalámbricas comerciales sin tener que estar conectadas a redes inalámbricas comerciales
POR RACHEL METZ TRADUCIDO POR FRANCISCO REYES

Las etiquetas de Iotera, que aquí se muestran con y sin carcasa protectora, envían datos de localización a una estación base a varios kilómetros de distancia y funcionan durante meses con una sola carga.

El iPhone no dejaba de pitar. Hace poco pasé una mañana en un coche por Silicon Valley (EEUU) con tres personas de una empresa llamada Iotera. Una pequeña etiqueta de seguimiento estaba colocada en la visera parasol del lado del pasajero. Nuestra misión era ver hasta dónde podíamos ir en coche desde el edificio de oficinas de Iotera antes de que la etiqueta dejara de transmitir su ubicación a una pequeña estación base en la azotea del edificio, haciendo que la aplicación de registro de ubicación en el teléfono dejara de pitar.

Nos llevó varios kilómetros. Eso supone buenas noticias para Iotera, que está desarrollando una tecnología de rastreo que puede funcionar en todas las ciudades sin necesidad acceder a una red inalámbrica comercial o, incluso, a un protocolo inalámbrico de corto alcance como Bluetooth. El sistema utiliza etiquetas con GPS incorporado, que pueden durar meses con una sola carga. Dichas etiquetas envían sus coordenadas a través del espectro inalámbrico sin licencia a pequeñas estaciones base con un alcance de varios kilómetros.

Iotera espera que las empresas utilicen su tecnología para hacer un seguimiento de todo, desde herramientas en obras de construcción a trabajadores en lugares peligrosos como plataformas petrolñiferas. La gente también podría utilizarlas para vigilar a sus mascotas. Los fundadores de Iotera afirman que dos empresas (cuyos nombres no han sido revelados) están probándolas. Una está utilizándolas para ayudar a los padres a supervisar el paradero de sus hijos, y la otra para hacer un seguimiento de los dispositivos propiedad de la compañía.

Los datos de ubicación se transmiten
 a una aplicación de Iotera.
Iotera está tomando riesgos y trata de vender sus propias estaciones base inalámbricas. Pero el mercado del internet de las cosas, en el que dispositivos no conectados normalmente se conectan a internet para poder ser rastreados o ampliar sus funciones, está creciendo rápidamente. El fabricante de equipos de redes Cisco Systems estima que hay 10.900 millones "de personas, procesos, datos y cosas" conectadas a internet, y la compañía espera que la cifra suba hasta 50.000 millones en 2020.

Iotera surgió de una idea que su cofundador, Ben Wild, tuvo para una red de seguimiento inalámbrico de largo alcance. Pensó que tal red sería perfecta para controlar a animales, a pesar de que él no tiene ninguno. "Simplemente pensé que estaría bien poder hacer un seguimiento de las mascotas", afirma. "Y pensé que esta nueva tecnología inalámbrica, que sabía cómo construir, podría permitir este mercado".


Wild ha estado trabajando en tecnología inalámbrica durante años. Antes de Iotera, fundó Wirama, un fabricante de tecnología RFID para la localización de productos que Checkpoint Systems compró en 2009. Cuando visité la sede de Iotera en Redwood City (California, EEUU), una pequeña oficina en un edificio lleno de start-up y con escritorios cubiertos de prototipos de etiquetas de sensores y estaciones base, Wild, junto con el cofundador Robert Barton y la ingeniera de software Esther Rasche, hicieron una demostración de cómo funciona su nueva tecnología.

Wild me entregó una etiqueta de sensor en una carcasa impresa en 3D, aproximadamente del tamaño de una pequeña caja de fósforos. Al recortar una y ponerla en el collar de un perro, de vez en cuando enviaba la ubicación de Fido a un pequeño punto de acceso conectado a internet. Después, se enviaba a los servidores de Iotera, y más tarde a un sitio web o aplicación móvil. Bajo lo que Wild considera como "condiciones típicas de funcionamiento," la batería de la etiqueta podría durar hasta cinco meses.

Los datos de localización de Fido podrían ser transferidos en un radio de hasta 6,5 kilómetros en una zona suburbana, o 3 en una urbana de gran densidad, donde hay más cosas que puedan interferir con las señales.

Para tener una idea del seguimiento en acción, nos subimos al coche de Barton, al que también se le puso una etiqueta. Condujimos por colinas, mientras escuchábamos un flujo constante de pitidos procedentes de una aplicación para el iPhone, que tomaba los datos de ubicación del punto de acceso y nos mostraba el movimiento del vehículo en un mapa. El ruido se apagó a medida que llegamos a la carretera interestatal 280, cerca de un campus comunitario a unos 6 kilómetros de la oficina de Iotera.

Un chip de teléfono móvil eliminaría la necesidad de usar una estación base y, aún así, permitiría que las etiquetas funcionasen en un área más amplia, aunque Wild señala que la vida de la batería y el tamaño del sensor se verían gravemente afectados. Además, el coste sería mucho más alto, debido a la cuota mensual que hay que pagar para utilizar la red de un operador de telefonía móvil. Teniendo en cuenta que cada una de sus estaciones base cuesta unos pocos cientos de dólares, miden menos 30 centímetros de alto y tienen un alcance de varios kilómetros, los fundadores de Iotera creen que pueden cubrir toda una ciudad con sólo unas pocas.

Sin embargo, cada estación puede soportar sólo un cierto número de etiquetas, en función de la aplicación que esté siendo utilizada. Para una aplicación que requiera transferencias de datos con poca frecuencia, como el seguimiento de los contadores de agua cada hora, un punto de acceso podría manejar 10.000 etiquetas o más. Pero si quieres realizar el seguimiento de una mascota perdida y transmitir su localización GPS cada 30 segundos, Barton señala que una estación puede soportar sólo varios centenares de etiquetas.

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