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sábado, 14 de marzo de 2015

El suicidio provoca en España más muertes que accidentes de tráfico, laborales y homicidios juntos

*El sufrimiento interno, la carencia de recursos y la desesperanza ante el futuro están detrás de la mayoría de suicidios.

*Los expertos apuntan a unas redes familiares fuertes y capacidad para asimilar la frustración, como claves para su prevención.

El suicidio provoca en España más muertes que los accidentes de tráfico, los laborales y los homicidios o asesinatos juntos. Este es el dato demoledor que el profesor de la Universidad del País Vasco Enrique Echeburúa, ha presentado en el marco del décimo congreso internacional de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), que se celebró en Valencia, dentro de la conferencia titulada "Detección e intervención temprana en pacientes con riesgo alto de suicidio".

En 2012 en España se registraron 3.539 suicidios consumados, el 77% de hombres, mientras que los homicidios o asesinatos provocan entre 1.000 y 1.500 muertes anuales, los accidentes de coche unos 1.300 y los accidentes laborales alrededor de 550 en 2013. "A diferencia de lo que sucede con los accidentes de tráfico o laborales, que se han logrado reducir gracias a medidas concretas y campañas de sensibilización, con el suicidio no hace nada para tratar de reducir su prevalencia", según este profesor.

Todo ello a pesar, añade, de que "las cifras de suicidios en España pueden estar subestimadas, de forma que los datos reales podrían ser entre un 10% y un 30% superiores, dado que cuando las evidencias no son claras se camuflan con la complicidad de médicos o forenses para evitar la estigmatización". "Son los casos de determinadas caídas, sobredosis o ahogamientos los que se camuflan. El suicidio es la muerte más devastadora, porque al dolor de la pérdida se añade el derivado de la culpa y las explicaciones. El drama es mayor", señala Echeburúa.

La crisis influye poco
El suicidio, según ha expuesto este experto, es "muy raro" tanto en animales como en humanos debido a una "pulsión darwiniana por la vida", motivo por el cual "hay que preguntarse los motivos por los cuales se rompe esa pulsión". Como componentes básicos en la mayoría de los casos de suicidio, Echeburúa apunta a un intenso sufrimiento interno, la carencia de recursos (tanto materiales como psicológicos) y la desesperanza ante el futuro. "La crisis influye poco en el suicidio desde un punto de vista macrosocial", indica, con una cifra de suicidios consumados "relativamente estable" entre 2.500 y 4.500 anuales en España.

En el mundo se dan alrededor de 800.000 casos anuales, con especial incidencia en países de la antigua Unión Soviética y su órbita, mientras que España se sitúa en el extremo opuesto, con la tercera menor tasa de Europa. Entre las causas de esta menor prevalencia, que el profesor no ha detallado por no ser ámbito de su investigación, ha citado como posibles la mayor luminosidad, el peso de la familia o las relaciones sociales.

Los suicidas suelen tener entre 40 y 60 años de edad, si bien se registran "picos" de incidencia entre los mayores de 60 (el 37%) y entre quienes tienen entre 15 y 30 años (29%). Los métodos elegidos por los hombres suelen ser más violentos (horca o disparos), mientras que entre las mujeres son más frecuentes las tentativas de suicidio con métodos menos agresivos (cortes, gas o fármacos).

En general, los más usados son asfixia (por horca -habitualmente infalible, según ha explicado- o inmersión), traumatismos (atropello, lanzamiento desde altura, uso de armas blancas o de fuego) e intoxicaciones (gas o fármacos). Entre el 80 y el 90% de los suicidas presentan algún trastorno mental, si bien se dan ciertos casos de suicidio "por balance" en gente "lúcida" que alcanza la conclusión de que no le merece la pena seguir viviendo.

Estos trastornos mentales están relacionados mayoritariamente con la depresión grave, la esquizofrenia, el alcoholismo o drogodependencia, anorexia o trastorno límite de la personalidad.

Ni siquiera los expertos encuentran una explicación a los suicidios.Creen que son muchos los factores que intervienen y que no es nada fácil llegar a una conclusión sobre la causa por la que un ser humano decide quitarse la vida.
Los vínculos familiares, clave para la prevención 

¿Se puede prevenir el suicidio? El presidente de la Asociación Internacional de Prevención del Suicidio (AIPIS), Javier Jiménez, destaca la utilidad de la autopsia psicológica, pues el hecho de hablar con los familiares del fallecido ayuda a prevenir futuros casos. Claro que otra cosa es conocer de verdad el motivo que llevó al suicidio a esa persona. "En realidad es muy difícil saberlo. Lo que sí está claro es que la red sociofamiliar es esencial para combatir el suicidio. Cuando una persona no tiene esa red que mantener le cuesta menos trabajo suicidarse".

Pero el psicólogo Jiménez lamenta que, en ocasiones, es el sistema sanitario el que no da la respuesta adecuada. “Lo que no puede ser es que un paciente en riesgo de suicidio tenga que esperar tres meses para una cita con un psiquiatra. Si funciona bien, la Sanidad reduciría la tasa de suicidios en personas de riesgo", afirma.

En el caso de España se suicidan tres hombres por cada mujer, pero hay un dato demoledor que aporta el doctor Jiménez sobre los métodos que usan los suicidas: 500 de cada 1.000 recurren a la horca. En Estados Unidos, por ejemplo, predomina el suicidio con una pistola. "En España miles de adolescentes intentan quitarse la vida cada año. Se registraron 1.009 intentos durante 4 meses en 4 hospitales de la Comunidad de Madrid".

Pero en realidad hay más suicidios de los que recogen las estadísticas, algo que se produce por diversos factores. "Muchas muertes por suicidio se contabilizan como accidente porque es menos duro de asimilar para los familiares y porque los seguros de vida no suelen cubrir los casos de suicidio".

La importancia de tolerar la frustración 
Por su parte, el psicólogo Leo Lauper, de www.airpersons.com, señala que el suicidio es un subproducto de la sociedad actual. Por ello apunta a la falta de valores como uno de los grandes problemas en el suicidio. "Hay que comenzar desde la educación, porque la sociedad del bienestar de hoy no está acostumbrada a tolerar la frustración, algo que sí ocurría en sociedades que vivieron guerras".

Pero hay más cosas. Según Leo Lauper el concepto de la generosidad es importante porque el egoísta por definición acaba viviendo solo. "Compartir es un acto social que genera lazos, incluso ayuda a que uno se sienta mejor". Otro factor al que recurre este psicólogo es el de llevar una vida sana y equilibrada. "La tristeza es consecuencia de la soledad o del agotamiento físico. Por eso llevar una vida saludable es importante. Además la familia es un pilar fundamental".

Desde luego, las depresiones y la tristeza son elementos que propician la solución desesperada del suicidio. En este sentido, es muy esclarecedor el experimento que se llevó a cabo en el seno de una empresa: "Preguntaron a los empleados si querían una subida salarial de 100 euros a cambio de que el compañero que tenía al lado cobrase 1.000 euros más. La inmensa mayoría rechazó la propuesta. Y tiene sentido, porque los hombres obtienen la felicidad por comparación".

La doctora en psicología en el Instituto de psiquiatría Martínez Campos,Vanessa Fernández, encuentra otros motivos como el clima, las creencias religiosas y los vínculos sociales como factores que ayudan a frenar el suicidio. "Incluso hay estudios que apuntan a que habría una predisposición genética al suicidio", dice.

Sin duda se trata de un tema muy complejo, porque hay situaciones de sufrimiento que no propician más suicidios. "Contra lo que se pueda creer, en las guerras no hay más casos de gente que se quita la vida".

Asimismo, hay mucha controversia con el hecho de que hablar o no del problema pueda reducir el fenómeno. "No se habla mucho del asunto porque se cree que da mala imagen al país y porque incluso se piensa que se podría 'normalizar'. Pero a mí no me extraña que no se hagan campañas preventivas porque no se sabe hasta qué punto podría provocar el efecto contrario al deseado".

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