MENTIRA 2014
Hay avances en la titánica lucha contra los efectos de la adicción a la nicotina. Pero a diario aparecen nuevas batallas. Y es importante nunca permitir que se instalen los mitos urbanos. Aquí una prueba de ello:
En 2005, 52% de los argentinos estaban expuestos al humo de tabaco ajeno, pero la más reciente Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) muestra que ese indicador cayó al 36,6% en 2013. Una buena noticia.
Hay más: la cantidad de fumadores también muestra una reducción al bajar de 29,7% en 2005, a 27,1% en 2009, y a 25,1% en el relevamiento realizado en 2013.
El estudio que elaboraron el Ministerio de Salud de la Nación, y el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos se hizo en base a entrevistas a 32.365 personas mayores de 18 años de localidades de más de 5.000 habitantes entre octubre y diciembre de 2013.
“Esto es muy bueno y se vincula con dos aspectos: por un lado el avance de las leyes que restringen la posibilidad de fumar en lugares cerrados, pero también con el factor social, que hace que hoy haya un ‘marketing’ totalmente negativo hacia el tabaco”, señaló el médico Fernando Nápoli, titular del área de Adicción al Tabaco del Instituto Modelo de Cardiología de Córdoba.
Sin embargo, hay muchísimo más por hacer. La tarea no ha cconcluido La mala noticia más reciente es la idea juvenil de que si un fumador arma su propio cigarrillo, se hace menos daño. Sin duda, un mito urbano.
Sucede que persisten mentiras a las que hay que combatir. Por ejemplo:
> "El tabaco de liar es menos dañino que los atados de cigarrillos de las tabacaleras".
Falso. En España acaba de publicarse un estudio que afirma que los fumadores de tabaco de liar presentan concentraciones más altas de monóxido de carbono (CO) en su aire espirado —27,9 partes por millón— que los fumadores de cigarrillos convencionales —21,48 partes por millón—, a pesar de que consumen menos cigarrillos a lo largo del día (18,5 de media los fumadores de tabaco de liar y 27,9 los de tabaco manufacturado). El trabajo fue preparado por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) y publicado en la revista Prevención del Tabaquismo.
Según el médico Carlos Jiménez Ruiz, director del Programa de Investigación en Tabaquismo de Separ, la explicación está en el papel de liar: "Nuestra suposición es que el liado del cigarro no es tan compacto como el de los manufacturados y por tanto, en cada calada se quema más papel. Esa combustión provoca la presencia de más CO, que es un gas tóxico, a pesar de que se fumen menos cigarrillos diarios".
Los pulmones absorben el monóxido de carbono y de ahí pasa al aparato circulatorio."Es perjudicial porque produce lesiones en las arterias, que nos hacen ser más propenso a infartos de miocardio, vasculopatía, aneurisma de aorta... y otras enfermedades cardiovasculares", puntualiza Jiménez.
Tampoco es cierto que la picadura de tabaco contenga menos nicotina. Un estudio británico sobre su composición encontró que el 77% de los cigarrillos de liar sobrepasaba la tasa media que contienen los de cajetilla (1,1 miligramo en cada unidad). También se hallaron altas tasas de alquitrán y CO.
"Como en cada liada no se pone la misma dosis de tabaco, generalmente los cigarros acaban teniendo más cantidad de nicotina que uno convencional", según el doctor Leandro Plaza, presidente de la Fundación Española del Corazón. "Es curioso porque fuman menos veces, pero lo que consumen tiene más carga de nicotina y de CO. Cada chupada que dan es más potente".
Según un estudio del Centro de Investigación y Control de la Calidad del Instituto Nacional de Consumo elaborado en 2011, la concentración de nicotina en el tabaco de liar es en algunos casos hasta un 70% más de lo permitido para los de cajetilla, un 85% en el caso del alquitrán y un 84% en el de monóxido de carbono.
> "El tabaco de liar es más natural"
Falso. La nicotina y el monóxido de carbono no son los únicos elementos nocivos. Las compañías tabaqueras incluyen aditivos en el tabaco para mejorar su olor y su sabor. La presencia de éstos es mayor en el tabaco de liar: según Separ, en su composición hay hasta 22% de aditivos frente al 10% de los cigarrillos de cajetilla.
> "Si me armo mi propio cigarrillo, fumo menos"
Falso. Para estudiar los patrones de consumo del tabaco de liar, un grupo de investigadores se fijaron en los fumadores de este producto en Nueva Zelanda. La conclusión fue que se comportan de manera similar a los fumadores de tabaco manufacturado e incluso tardan el mismo tiempo en encender el 1er. cigarrillo del día cuando se levantan por la mañana.
Este estudio afirmaba que los consumidores de tabaco de liar fuman los pitillos con más intensidad, con mayor número de caladas por pitillo y más largas que las de los fumadores de los cigarrillos de cajetilla.
"Al estar hecho por sus propias manos, el fumador tiende a aprovechar los cigarrillos al máximo y a apurar hasta el final", apunta el doctor Plaza.
> "Si fumo armando mi propio cigarrillo, lo puedo dejar más fácilmente"
Falso. Según el doctor Jiménez, los fumadores de tabaco de liar tienen un grado más alto de autoeficacia, o lo que es lo mismo, creen que lo podrán dejar más fácilmente. "Decimos que se tiene mucha autoeficacia cuando el fumador se siente muy capacitado para tener éxito en un intento de dejarlo. Piensan erróneamente que sus deseos de fumar serán menores", afirma.
Según un artículo publicado por este neurólogo junto a José Ignacio de Granda-Orive, los fumadores de tabaco de liar son menos propensos a dejarlo y realizan menos intentos de abstinencia. Señalan también que el éxito al dejar de fumar no está relacionado con el tipo de tabaco, sino con las circunstancias socioeconómicas y si se sigue un programa para abandonar el hábito.
> "Si armo mi propio cigarrillo, yo sé qué estoy fumando"
Falso. El tabaco de liar no se rige por la misma normativa que el convencional, por lo que los fabricantes no están obligados a especificar en el etiquetado todos sus componentes y cantidades. Según Separ, sólo el 33% de las marcas de tabaco de liar indican cuánta nicotina y alquitrán llevan. "Sería importante que las autoridades político-sanitarias hicieran una mejor vigilancia sobre los ingredientes del tabaco de liar", insta el doctor Jiménez.
"Habría que procurar que pusieran los ingredientes en el envoltorio", apunta el doctor Plaza,"así el consumidor puede comparar entre marcas. Hay que dar opción a que la persona que quiera fumar pueda elegir comprar el de menores componentes tóxicos".
Tabaquismo
La epidemia del tabaquismo es un problema internacional con graves consecuencias sanitarias, sociales, económicas y ambientales que, sólo en América Latina, causa 1.039 muertes por día.
Organizaciones sociales de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México, Perú y Uruguay presentaron la publicación “La salud no se negocia. La sociedad civil frente a las estrategias de la industria tabacalera en América Latina. Casos de estudio 2014”, una compilación de casos registrados en estos 7 países, en el cual se reflejan las tácticas de las tabacaleras para obstaculizar la sanción e implementación de políticas de control de tabaco.
La primera edición de “La salud no se negocia. La sociedad civil frente a las estrategias de la industria tabacalera en América Latina” fue lanzada en 2012 y relataba las experiencias de Argentina, Brasil, Colombia y México. En la nueva publicación, se incorporan los relatos de Uruguay, Chile y Perú.
Si bien más de 170 países han ratificado el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) de la Organización Mundial de la Salud y han logrado avances significativos para luchar contra el tabaquismo, la industria tabacalera ha desplegado una serie de acciones cada vez más sofisticadas y agresivas para dificultar su implementación.
Por ejemplo, la creación de alianzas de la industria tabacalera con diferentes grupos de interés para impedir el incremento de los impuestos a los productos de tabaco; sus innovadoras tácticas para violar las prohibiciones de publicidad, promoción y patrocinio y su explícita oposición a la política de prohibición de aditivos y saborizantes en los cigarrillos, todas medidas probadamente efectivas para combatir la epidemia del tabaquismo y reducir la iniciación al consumo de tabaco entre los jóvenes.
Además, el reporte expone otras acciones de la industria, como las demandas judiciales contra gobiernos y organizaciones de la sociedad civil utilizadas para intimidar y detener el avance de las políticas de control de tabaco.
“A partir del análisis de la situación en los distintos países pudimos identificar un perfil cada vez más enérgico y agresivo que ha desarrollado la industria tabacalera en la región durante los últimos años para defender sus intereses comerciales a costa de la salud y de la calidad de vida de la población. A su vez, la industria ha adquirido mayor visibilidad ante el avance de las leyes que luchan contra el tabaquismo y consideramos importante investigar y desenmascarar sus prácticas que estimulan actividades que ponen en riesgo la salud pública”, explicó Mariela Alderete, vicedirectora de la Fundación Interamericana del Corazón Argentina y coordinadora de la iniciativa regional para monitorear y contrarrestar a la industria tabacalera, de la que participan los países presentes en la publicación.
Pero a no sentirse mal: frente a este escenario, las organizaciones de la sociedad civil han demostrado que ejercen un rol clave en el monitoreo e identificación de tales estrategias y en el desarrollo de distintos mecanismos para denunciarlas y desacreditarlas públicamente. (Juntos bien)
No hay comentarios :
Publicar un comentario