No hay demasiadas palabras que puedan significar el enorme contenido existencial y reparador de esta imagen.
Sólo pretendemos que la emoción continúe y acompañe esta lucha, que por supuesto no ha terminado, por la justicia y el amor.
Resta recuperar muchos niños robados, resta darles el amor que merecen, el saber de su sangre, de sus familiares, de su historia real.
Cumplidos estamos con asistir a esta celebración de la vida.
Regocijémonos entonces de estos momentos imperecederos en nuestros corazones.
Esteban Prego
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