Desde la asociación, ex- plicaron que cuando los profesores o los mismos compañeros de colegio advierten a las familias sobre la problemática que atra- viesan sus hijos, las con- sultas a nutricionistas y psicólogos por bulimia y anorexia aumentaron de forma notable.
En diálogo con Hoy, la Licenciada y especialista en nutrición Pediátrica, Obesidad y sobrepeso, Noelia Godoy, recomendó que ante estos casos, los mayores deben generar “confianza entre el vinculo padre – hijo, sobre todo en una etapa tan convulsionada como la adolescencia, donde los chicos disponen de más tiempo sin compañía de un mayor y también se da que a esa edad, ellos tal vez eligen aislarse en vez de manifestar el problema”.
A su vez, Godoy explicó: “es muy importante que los padres, educadores y/o tutores estén atentos si hay algún cambio de conducta que altere la alimentación, por ejemplo: si comen lo adecuado, toman agua, o saltean alguna comida”.
En el mismo sentido, la nutricionista hizo hincapié en que lo fundamental comienza desde el hogar: “es importante que los chicos sean participes de la preparación de los alimentos desde edades tempranas, que conozcan cuales son los alimentos adecuados”. A su vez confirmó que “debemos enseñarles a comer de todo desde niños, ya que influye directamente en el desarrollo de las capacidades intelectuales y cognitivas de la persona para toda la vida”.
Por otro lado, Mabel Bello, asesora de ALUBA, explicó que los desórdenes alimenticios se dan porque a los padres se les hace muy difícil controlar que comen sus hijos. Además subrayó que la época de clases propicia a que no se de una alimentación correcta: “a veces las tareas y los exámenes son la excusa perfecta para no comer”.
Es necesario remarcar que la anorexia es una patología por la cual las personas sienten un exceso en su peso a pesar de que sean muy delgadas. De esa manera, los sujetos tienden a dejar de alimentarse, y dejan de consumir casi todo tipo de alimentos. En los casos más severos pueden llegar a dejarse morir de hambre.
En el caso de la bulimia, hace que por tener un cuerpo delgado las personas coman en exceso; pero como tienen miedo patológico a subir desmedidamente de peso, después de ingerir alimentos realizan vómitos voluntarios, a lo que también se le suman los excesos de actividad física, o la ingesta de pastillas no autorizadas por un médico. (Diario Hoy)
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