Panorama político bonaerense
Por Damián Belastegui, de la redacción de NOVA
"Vale la pena intentar sumar más allá de la diversidad de las opiniones para construir una agenda común". Esa fue una de las características en las que más hizo hincapié Sergio Massa a la hora de definir el espíritu virtuoso del Frente Renovador, espacio integrado por un variopinto espectro de dirigentes políticos.
Esas declaraciones el tigrense las realizó al presentar, previo a las elecciones generales de octubre de 2013, como flamante adquisición del FR al por entonces diputado nacional Eduardo Amadeo, quien había resignado sus intenciones de revalidar su banca bajo el sello de los Rodríguez Saa para subirse al caballo del ganador.
Sin embargo, pasaron los meses, y esa radiografía de su espacio que Massa buscaba a todas luces pregonar como una cualidad, empieza a mostrar sus costados endebles, propensos a fracturas.
La sumatoria indiscriminada de vertientes políticas ya no se expone como una ecuación simple emanada de una proyección (al menos) reduccionista del accionar político que reza que “un bache no entiende de ideologías”, sino que la ambiciosa fórmula compuesta por tamaña combinación de elementos comienza a dejar traslucir otros signos por fuera del marketinero “+” y que son resultante de posicionamientos encontrados, pujas de poder interno, alianzas abortadas y viejos resquemores no cicatrizados.
Días de fugas
Así, transcurren días difíciles para Massa ya que, por un lado, se han multiplicado las fugas hacia otros espacios y, por el otro, se ahondan las divisiones en la tropa. Precisamente, el de Eduardo Amadeo fue uno de los portazos, cambiando de camiseta política por tercera vez en un año para pasar al PRO. Enseguida, desde el FR se minimizó esta partida, apuntando a la escasa participación y gravitación del ex funcionario menemista dentro del massismo: “Pasó más desapercibido que Pinocho por detector de metales”, deslizó burlona una de las voces massistas en la Legislatura bonaerense.
Aunque no con tanta liviandad tomaron el hecho de restar un diputado de la bancada cuando se desayunaron con la confirmación por parte del pergaminense Orlando Yans que se alejaba del FR para estrenar el unibloque del PRO en la Cámara baja bonaerense.
"Nunca fui massista, yo trabajo para la candidatura presidencial de Mauricio Macri, y no puedo estar en un bloque que tiene como jefe político a un adversario", explicó Yans, quien se había encolumnado en la bancada renovadora en tiempos del improvisado acuerdo entre el tigrense y el jefe de Gobierno porteño al calor de las pasadas elecciones. Ahora, su objetivo está en aportar en el fortalecimiento del aún débil posicionamiento macrista en la provincia.
Pero el PRO no fue el único espacio que tomó soldados del massismo por estos días. También lo ha hecho el sciolismo, desde donde dieron a conocer recientemente el arribo del ex Secretario de Obras Públicas de San Fernando,Gastón D`Aquino, quien juró compromiso para darle en su distrito el mayor caudal a la Ola Naranja que promueve la candidatura presidencial de Daniel Scioli. Por supuesto, estos pases lejos están de contrarrestar el peso de aquellos intendentes y dirigentes que en los últimos tiempos dieron el salto hacia el FR, pero no deja de ser una señal de alerta que preocupa en Tigre.
Más aún, si los mismos se dan en un contexto donde las aguas distan de estar calmas para la flota massista. Vale recordar los resquemores suscitados fundamentalmente en algunos integrantes del bloque renovador en el Senado bonaerense tras el accionar de la diputada Mónica López, quien denunció penalmente a Scioli e impulsó un pedido de juicio político al gobernador por el manejo de número de víctimas fatales a causa de la trágica inundación que azotó la capital provincial el 2 de abril de 2013. En este caso, el malestar no fue tanto por la denuncia en sí, sino por la aparente falta de consulta previa en el seno del espacio.
Cruce recargado
Aunque esto quedó apenas en una apostilla ante lo que sucedió el último miércoles en el marco de la reunión de la bancada FR en la Cámara baja provincial, cuando los legisladores Rubén Eslaiman (San Martín) y Juan José Amondarain (La Plata) protagonizaron una acalorada discusión que habría pasado a los golpes de puño. La tensión llegó cuando se estaba discutiendo prorrogar la emergencia de la infraestructura edilicia del Poder Judicial de la provincia.
Con posicionamientos encontrados, Eslaiman habría sido el primero en desencajarse, increpando a Amondarain de no informar adecuadamente sobre los puntos a abordar, lo cual desencadenó una situación sumamente tensa que necesitó de la mediación de los compañeros de bloque. Sin embargo, este cruce no apareció de la nada sino que tiene su raíz en tiempos donde se debatían las autoridades de la actual conformación del bloque.
Fue allí cuando ambos legisladores rivalizaron al erigir candidatos distintos a la presidencia. En esa oportunidad, quien salió victorioso fue el platense, ya que el candidato que promovía, Jorge Sarghini, fue quien finalmente quedó al mando. A partir de este cruce, la rivalidad quedó latente y se puso de manifiesto previo a la última sesión, aunque oficialmente se desmintieron los puñetazos.
San Isidro: otro foco de tensión interna
Pero la tempestad entre las diversas corrientes que conforman el Frente Renovador no termina ahí. En San Isidro, se vive desde hace varios meses una enconada disputa que divide al intendente local y aspirante a ser candidato a gobernador por el massismo, Gustavo Posse, con parte de la familia política del líder del FR, más precisamente con la concejal sanisidrense Marcela Durrieu (suegra de Sergio Massa) y el senador provincial Sebastián Galmarini (hijo de Durrieu y, por ende, cuñado del tigrense).
El foco del conflicto reside en la modificación impulsada por Posse del Código de Ordenamiento Urbano que cambia la zonificación de 43 mil metros cuadrados del hipódromo de San Isidro, permitiéndole así al Jockey Club vender esos terrenos para la construcción de edificios de hasta cuatro pisos.
Esta modificación se logró el 5 de diciembre de 2013 (a escasos días de la asunción de los nuevos concejales) en medio de un hondo malestar de vecinos que juntaron firmas en pos de evitar que un pulmón verde se transforme en zona edificada.
Y, justamente, una de las concejales que asumió días después de esa modificación, Marcela Durrieu, fue quien llevó la bandera de la lucha vecinal: “Lo que realmente me parece una irresponsabilidad es que el possismo pretenda cambiar nuestro entorno sin escuchar a nadie”, apuntó para añadir con dureza que “hay un déficit en la gestión de oficialismo, sus propuestas siempre están vinculadas a un negocio inmobiliario o al aumento de las tasas”.
Bajo este escenario, días atrás, el senador Sebastián Galmarini presentó un proyecto de ley para declarar al Hipódromo de San Isidro "Espacio Verde de Interés Provincial", con el fin de resguardar “el pulmón más importante del distrito”, aunque fue llamativo que esa iniciativa no fue acompañada en las firmas por la totalidad del bloque FR, quedando de manifiesto las diferencias internas también en este tema puntual.
En este contexto global de su espacio, maniobrar para volver a ordenar la tropa y sostener esa intención de “sumar más allá de la diversidad de las opiniones”, será uno de los desafíos que tiene a la brevedad Sergio Massa y en el que se pondrá a prueba su capacidad de liderazgo.
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