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miércoles, 23 de julio de 2014

Federación de Cooperativas 1° de mayo (Quilmes): “Vamos por más: un proyecto colectivo”

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Recorrido por las bases sociales y políticas de la federación, que hoy cuenta con varios obradores productivos y que ganó la subsecretaría de Relaciones Comunitarias del municipio, un guiño de la gestión del Barba Gutiérrez a favor de la autogestión.

La Federación de Cooperativas de Trabajo 1° de Mayo, provincia de Buenos Aires, nació el 1 de mayo de 2009, a partir de cooperativas creadas por Programas de Construcción de Obra pública en 2003, en el Triángulo de Bernal, entre Quilmes y Avellaneda.

A partir de una obra de viviendas en el barrio San Ignacio, en 2006, las cooperativas se fortalecieron productivamente, y fue así que, tres años después, siete de ellas lograron construir la Federación. Hoy son más de 30 cooperativas textiles, metalúrgicas, carpintería de aluminio, diferentes rubros de la construcción, además de las creadas para el Programa Argentina Trabaja. “que para nosotros son las cooperativas sociales con diferentes proyectos socio-comunitarios vinculados a lo productivo” agrega Sebastián Raspa, referente del movimiento.

Además, la Federación 1° de Mayo cuenta con un predio de 2500 metros cuadrados sobre la ruta, “que es como el corazón productivo de las cooperativas”, y también una sede propia, donde antes los compañeros hacían la copa de leche para los chicos. “El primer obrador que tuvimos fue en el kilómetro 13. Era un centro comunitario que se convirtió en obrador”, cuenta Martín Bordalejo, otro de los referentes históricos del movimiento.

Hoy también son parte de una federación de fútbol infantil (cuyo tesorero es el presidente de una cooperativa) donde todos los fines de semana juegan casi 3000 chicos. Bordalejo agrega: “también somos parte de la Liga Municipal de Fútbol, y eso no lo hacemos desde del Estado, lo hacemos desde la comunidad”. De la misma manera, forman parte de los foros de seguridad y de los precios cuidados.

Sebastián Raspa explica que el movimiento fue surgiendo a partir de la confluencia social y política: “Durante la crisis económica desde nuestro movimiento peleábamos por trabajo, pero retrocedíamos pegando. A partir del 2003, con la buena noticia de la llegada de Néstor (Kirchner), pasamos a la ofensiva con nuestras organizaciones y nuestra tradición política. Somos un grupo muy heterogéneo, desde el peronismo revolucionario al radicalismo yrigoyenista comprometido con la causa Nacional y Popular, hasta el compañero de la izquierda más roja. Nosotros siempre supimos que éramos un movimiento de trabajadores, en su momento desocupado y ahora autogestionado. Y entendemos que luchamos por un Gobierno de los trabajadores”.

Cuando empezaron como federación, la intendencia estaba a cargo del kirchnerista Sergio Villordo. “En ese momento éramos un movimiento chico, y no participábamos políticamente de su estructura”. En cambio, con la llegada de Francisco Barba Gutiérrez al gobierno municipal, pudieron hacer una alianza más fuerte, “ya que el compañero Barba venía con otra visión y una tradición desde las empresas recuperadas, creyendo en la autogestión, y nos dio la posibilidad de crecer. No nos regaló nada, pero sí nos dio la posibilidad de organizarnos y en función de los objetivos que nos proponía, nos iba dando la posibilidad de hacer obra y poder incorporar más cooperativas al trabajo digno, mejor remunerado”, explica Raspa, quien a partir de esta relación fue nombrado subsecretario de Relaciones con la Comunidad. “Un cargo ganado desde la militancia, desde el compromiso y de hacer las cosas bien. De ser consecuentes con lo que decimos”, cuenta su compañero Bordalejo.

Raspa agrega que este cargo “es un espacio que no es mío, sino de la Federación y de la Confederación, nosotros logramos tener una silla en la mesa donde se toman las decisiones en Quilmes porque nuestro proyecto se puede materializar. Lo que era un sueño hace 8 años, hoy es una realidad. Vamos por más: un proyecto colectivo”.

Raspa explica que la ejecución de los Programas de Obra pública desde la Confederación les posibilitó fortalecer su desarrollo social: “Nosotros hicimos los baños para la Sociedad de Fomento y un tinglado para que los chicos puedan tener un espacio, y que además sirva para hacer fiestas. Nuestra política es descentralizar los recursos en provecho de las necesidades de cada barrio. Es decir, hacemos una inversión para que los compañeros puedan ser representantes de sus barrios, para que sean dirigentes legítimos de la comunidad, para que estén al frente de la cooperativa y de la escuela donde van sus hijos. Porque a través de la Cnct se pudieron conseguir los recursos para que la escuela sea un espacio mejor, porque es un espacio de todos”.

Pero además entiende que el propósito es mucho mayor: “Nuestro sector se proyecta más allá de la realidad laboral de la cooperativa… si queremos un Gobierno de los Trabajadores, hace falta que los trabajadores tengan lugar en la toma de decisiones. Si decimos un Gobierno Popular queremos un gobierno donde el pueblo sea protagonista a través de sus organizaciones. Hay que asumir la responsabilidad y salir a la conquista del espacio. Ahí te encontrás con el puntero del barrio, con el cura buena onda... y vos, que sos el de la cooperativa”.

De esta manera, la federación emprende un camino similar a un movimiento social y político, ya que extiende las tareas cooperativas más allá del trabajo, hacia la comunidad, como una forma de construir poder real en el territorio. Un granito de arena en el marco de un proyecto mucho más general, siempre hacia una sociedad mejor:

“Eso lo tenemos recontra claro, no es un mérito personal nuestro exclusivamente, tiene que ver con que hay un proyecto colectivo. Ese compañero que está en la matera, en un barrio de Quilmes, que es parte de una cooperativa, tiene que poner su esfuerzo porque es parte de un colectivo más grande, de un proyecto que lo trasciende a él como persona. No solamente lo pone en la cooperativa, sino también en el desarrollo del barrio, porque eso nos da el poder real que es la representación”, concluye Raspa.

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