En una elección con unánime apoyo a la continuidad de Osvaldo Cornide en su 21° período al frente de CAME, 746 delegados de 283 federaciones y cámaras del agro, el comercio, la industria y el turismo de todo el país, apoyaron la gestión del actual presidente.
En una convocatoria masiva, que copó el Hotel Panamericano en la Ciudad de Buenos Aires, los empresarios PYMES de todo el país coincidieron que “las PYMES son víctimas de la inflación”, y que “en las subas de precios hay una responsabilidad compartida entre el Estado y los grandes grupos monopólicos que tienen como único objetivo maximizar sus ganancias”.
“Cuando se habla de inflación, no se dice que las PYMES deben pagar terribles impuestos nacionales, provinciales y municipales, que las economías regionales reciben precios ínfimos por sus productos, y que ni siquiera se les permite el ajuste por inflación en sus balances. Esa es la verdadera inflación”. Así resumió el presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Osvaldo Cornide, una de las mayores preocupaciones que tienen actualmente los empresarios chicos y medianos.
Lo hizo durante la Asamblea General Ordinaria que por unanimidad absoluta, y por 21° período, selló su reelección al frente de la mayor entidad gremial PYME del país. Cornide fue elegido antes más de 746 delegados, con diferentes ideologías políticas, que representan a 283 federaciones y cámaras del agro, el comercio, la industria, y el turismo de las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires.
La responsabilidad compartida de la inflación a la que se refirieron los empresarios reunidos en la Asamblea de CAME se resume en tres ejes:
1) Un Estado con un gasto excesivo y desprolijo, que es solventado con impuestos y tasas nacionales, provinciales y municipales de todo tipo, que pagan las PYMES.
2) Una cadena de comercialización que le paga precios ínfimos al productor y luego multiplica por 12 o 13 veces esos valores al público. En un recorrido por el mercado, se observa una gran variedad de bienes de primera necesidad (leche, frutas, verduras, carnes, etc) a precios que superan en más de 1.000% a los que recibe el productor por su elaboración. Algunos ejemplos son: el limón, donde el consumidor paga 13 veces más de lo que cobra el productor, la lechuga que vale 10 veces más, o frutas como pera, manzana o mandarinas, donde los precios se multiplican por 8 o 9 veces.
3) Sectores oligopólicos o monopólicos, que son proveedores de insumos básicos como aluminio, petroquímica, acero, cemento, donde no hay competencia, y le venden a las PYMES a precios desproporcionados, muy superiores a los valores internacionales de esos mismos bienes.
“Las PYMES no son formadoras de precios pero sí generadoras de la mayor cantidad de empleos, no nos agotamos en la queja, generamos propuestas, esta es la voz de las PYMES y queremos llegar a cada rincón del país”, concluyó Cornide. Así, con un estatuto que determina que el 80% de los delegados deben ser del interior del país, CAME marca el “verdadero sentido federal”.
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