Intentando reforzar sus críticas a la Administración Cristina, el diario La Nación embistió contra el negocio de las apuestas, en el que destacan la empresa Casino Club y su accionista del 30%, Cristóbal López. Sin embargo, el asunto es muy peligroso y el matutino de la familia Saguier, tan decidido a mantener su puja política, quizá debería cuidarse de no caer en el ridículo.
Los shows topless se legalizaron en Las Vegas en 1957 y su primer show fue "Minsky's Follies." En 1959 Betty Willis creó el famoso letrero luminoso "Welcome to Fabulous Las Vegas". Durante los años '60, gracias a Howard Hughes y otros millonarios se comenzaron a construir cada vez más hoteles y casinos en la ciudad. Hughes invirtió alrededor de us$300 millones de la época, y compró hoteles como el Dessert Inn. Los Saguier, al parecer, creen que Hughes cometió un grave error.
(U24). Hay 3 lugares emblemáticos de los juegos de azar a escala global:
> Las Vegas (en Nevada, USA), capital del entretenimiento apodada Sin City (Ciudad del Pecado). Hay 122 casinos, con 120.000 máquinas tragamonedas en la localidad y 4.400 mesas de juegos de paño. Los centros de apuestas más espectaculares con Caesars Palace, Bellagio, MGM Grand, Mandalay Bay, The Mirage, The Palazzo (el más grande del mundo) y The Venetian. Todos propiedad de empresas de capital abierto en Bolsa;
> Montecarlo (Mónaco), gracias a la magia del cine y al marketing de la familia Grimaldi, su casino tiene una marca registrada fortísima. Desde 1898 la concesión ha sido operada por la Société des Bains de Mer, sociedad con mayoría accionaria del Estado monegasco pero con otros accionistas privados y que cotiza en Bolsa. Propietaria de 52 centros de entretenimiento diverso, apenas 6 se encuentran fuera de Mónaco; y
> Macaco (China), donde hay 33 casinos, siendo el más grande la sucursal local de The Venetian (propiedad de Las Vegas Sands).
¿Solicitaría el diario La Nación el cierre de esos centros de apuestas tal como acaba de pedir el final de la actividad de juegos de azar en la Argentina?
Bajo el punto de vista del diario La Nación, el gobierno comunista de Cuba debería ser aplaudido porque acabó con la economía de los días de Fulgencio Batista, que conseguía enormes ingresos con las apuestas. La familia política de Batista llegó a explotar 10.000 máquinas tragamonedas. Y además estaban los negocios con Lucky Luciano y Meyer Lansky (Majer Suchowliński).
Sin embargo, el sistema capitalista, del que La Nación es defensor, se moviliza con una lógica bien diferente.
USA celebró cuando, en plena crisis de 2008, abrió el hotel casino The Cosmopolitan, en Las Vegas, de 2.000 habitaciones, una inversión de US$3.500 millones. Muchos afirmaban que era un grave error comercial, pero de inmediato el negocio superó todas las expectativas de facturación. Y lo hizo ofreciendo lujo: habitaciones más grandes que las de la competencia (93% de capacidad instalada ocupada), 3 restaurantes del chef de 5 tenedores José Andrés y tragamonedas más modernas.
Cada año, Las Vegas es visitada por 40 millones de turistas, que aportan más de US$6.000 millones de dólares sólo en apuestas. Y eso permite que las inversiones nunca cesen en la ciudad.
En la península de Macao, región administrativa especial de China sostenida por la Ley Básica de Macao, que garantiza el sistema capitalista durante 100 años (igual que en Hong Kong), las autoridades de Beijing han potenciado el gran centro de apuestas de Asia, porque los casinos están prohibidos tanto en Hong Kong como en China continental.
Uno de los orgullos del enclave es que la firma WATG anunció la construcción del Lisboa Palace: 3 hoteles en 7 hectáreas, con arquitectura inspirada en la Europa de los siglos 17 y 18, y motivos tradicionales asiáticos, que resultan una celebración del intercambio cultural entre Europa y China.
También son sociedades de capital abierto en Bolsa las que explotan esos negocios, tal como sucede en Las Vegas.
Sin embargo, el diario La Nación afirmó: "(...) Lo que para muchos países es un veneno social, para nuestros gobiernos continúa siendo una fuente inagotable de recursos y, no pocas veces, de corrupciòn. En lugar de cumplir con su obligación de pevenir, se convierte en patrocinante e interesado propagandista con la excusa de que parte de los fondos se destinan a acción social (...)".
En USA o en China, por mencionar 2 extremos geográficos, ni siquiera hay un objetivo social para las apuestas sino que sólo se trata de ganar dinero.
Otra vez: en su enojo con la Administración Cristina, ¿no estará exagerando La Nación?
Al respecto, una última acotación: el autor del editorial debería informarse un poco más. Es horrible cuando un editorialista destila ignorancia. La función del editorialista requiere, al menos en teoría, una precisión superior a la de otro periodista de un medio de comunicación.
En el caso del editorial titulado "Juego: un veneno social que se expande", el editorialista afirma: "(...) Desde la implementación de sistemas de identificación de apostadores, pasando por la prohibición de apostar con dinero en efectivo o la instrumentación del pago de premios exclusivamente con cheques o transferencias bancarias son algunas de las muchas medidas que contribuirían a erradicar la criminalidad asociada al juego, como el lavado de dinero y las mafias. (...)".
Si un mafioso llevara mucho dinero ilícito a un casino, lo cambiara por fichas, apostara una porción y luego volviese a cambiar sus fichas por dinero, obligaría al casino a extenderle un cheque o transferencia bancaria del casino, que así habría 'blanqueado' ese dinero 'negro' gracias a la sugerencia del editorialista de La Nación.
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