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miércoles, 12 de agosto de 2015

Negar la evidencia científica y creer en conspiraciones van de la mano

Las pruebas empíricas que contradicen las arraigadas ideas de los conspiranoicos solo sirven para reforzar su forma de pensar
POR RICHARD MARTIN - TRADUCIDO POR TERESA WOODS

Un grupo de sociólogos liderados por Stephen Lewandowsky ha publicado un estudio sobre los comentarios realizados en blogs online que concluye que los que niegan el cambio climático tienen fuertes tendencias al pensamiento conspirativo. Que los que niegan el cambio climático también sean aficionados a las teorías de conspiración podría parecer una de esas conclusiones del estilo perro-muerde-al-hombre por las que a menudo son ridiculizados los científicos ("Los enamorados cometen estupideces, concluyó el estudio"). Pero los antecedentes de este estudio en realidad son más fascinantes que sus conclusiones.

Publicado en el Journal of Social and Political Psychology, este trabajo titulado Furia recurrente: el discurso conspirativo de la blogosfera se basa en el examen de comentarios de blog en respuesta al trabajo anterior del autor, Furia recursiva: la ideación conspiracionista de la blogosfera – que de por si es un trabajo de seguimiento de su anterior trabajo, La Nasa fingió el aterrizaje en la luna – por tanto, las ciencias (del medio ambiente) son un montaje: la anatomía del rechazo motivado de la ciencia, publicado enPsychological Science en 2012. En otras palabras, los comentaristas que respondieron (en su mayoría con enfado) a los dos estudios del pensamiento conspirativo acusaron a los autores de formar parte de una conspiración masiva.

La forma de pensar de los conspiracionistas es, claro está, recursiva por naturaleza: toda evidencia que contradiga su hipótesis simplemente representa mayor evidencia que confirma el encubrimiento nefasto en curso. El informe de la Comisión Warren, que en 888 páginas exhaustivas demostró de forma concluyente que Lee Harvey Oswald actuó soloal asesinar al presidente John F. Kennedy, confirmó que la CIA, o Cuba o la mafía se encontraba detrás del asesinato. El último informe sobre el calentamiento global emitido por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático es – ¡ajá! – una prueba de que un oscuro organismo gubernamental, o la Comisión Trilateral o Hillary Clinton está perpetrando "La gran estafa del calentamiento global".

Esa última frase, por cierto, es el título de un "documental" del 2007 de la emisora de televisión británica Channel 4 que fue nominado en la categoría de Mejor Documental de los premios de la industria de la televisión británica en 2008. El pensamiento conspirativo a veces tiene su recompensa.

El periódico británico The Telegraph ha compilado una lista de las teorías más citadas del cambio climático que muestra lo muy ecuménicos que son los negacionistas en su manera de pensar: entre las teorías más populares están un complot contra Estados Unidos; un complot contra Asia; y un complot contra África. Una enorme conspiración de derechas, o un complot oscuro de izquierdas. Quizás mi favorito sea la noción de que el cambio climático fue inventado por Margaret Thatcher como parte de su campaña para romper los sindicatos del carbón en Reino Unido.

En marzo, National Geographic, una publicación a la que no se le conoce ninguna tendencia de afrontar temas controvertidos, publicó en portada un reportaje sobre la reacción anticiencia titulado La guerra contra la ciencia. La premisa del reportaje fue que la negación (del cambio climático, las vacunas, las OMG y así) y las creencias conspiratorias que la subyacen nunca han sido más potentes que ahora. Yo no estoy tan seguro de ello; La Inquisición Española, por ejemplo, no tiene nada que envidiarles en cuanto a fervor o fanatismo a los irracionalistas paranoicos de hoy. Pero está claro que cada vez hay más gente que está retrocediendo, ante inquietantes evidencias científicas que entran en conflicto con sus creencias profundamente arraigadas, a expugnables mundos intelectuales de su propia invención.

El escritor de National Geographic Joel Achenbach menciona el trabajo de Dan Kahan de la Facultad de Derecho de la Universidad de Yale (EEUU), que ha estudiado la relación entre el nivel de cultura científica y la aceptación del cambio climático antropomórfico. Sorprendentemente, disponer de un mayor entendimiento de los principios científicos no te hace más predispuesto a reconocer los hechos del calentamiento global; sólo hace que sea más probable que tus creencias sean más arraigadas, en un sentido o en el otro.

"La alfabetización científica promovió la polarización sobre el clima, no el consenso", escribió Achenbach. Utilizamos pruebas científicas para reforzar conclusiones que nacen de nuestras creencias, nuestra personalidad y nuestra perspectiva acerca del mundo. Un experimento bien diseñado no puede competir con una visión propia del mundo(cosmovisión). Thomas Pynchon, el gran novelista moderno de la paranoia, demostró la mejor comprensión de este concepto: "Existe algo reconfortante – hasta religioso – en la paranoia", escribió Pynchon en El arco iris de la gravedad. La alternativa es la "antiparanoia, donde nada está relacionado con nada, una condición que la mayoría de nosotros no puede soportar durante mucho tiempo". (MIT)

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