
Entrevista. Daniel Zakuski. diseñador de Da+. El impacto de la moda en la mente de los consumidores y la colaboración mutua para cambiar un modelo consumista.
Daniel Zakuski es diseñador y coordinador de Da+, una iniciativa que busca hacer visibles a las personas que están detrás del circuito productivo de la moda. Colabora con la cooperativa de trabajo Kbrones, creada por ex internos y detenidos de la unidad Nº12 y está asociado con la Red Textil Cooperativa que reúne a trabajadores que escaparon de talleres esclavos, entre otros.
Con la noción de que “todo diseño es un acto político” que puede cambiar la realidad, Zakuski intenta que el consumidor sepa que su compra puede cambiar la vida de muchas personas, inclusive la propia.
–¿Cómo surgió la idea de Da+?
–A partir de la noción de hacer coherentes los discursos con los consumos. Mi actividad profesional tiene impacto en las cuestiones sociales, como ser los talleres clandestinos. Pero, además, lo tiene en los problemas relacionados con los trastornos de la alimentación, como son la bulimia y la anorexia. Cuando me recibí y juré por la sociedad, me di cuenta de que algo faltaba en mi formación, que el tema no era el producto, sino lo que pasaba atrás. Da+ trata de que lo que se fabrique sea socialmente responsable. Nuestra intención es demostrar que detrás de los productos hay personas y, por otro lado, articular la producción de esos hombres y mujeres con los consumidores. Poder dar una oferta de artículos coherentes con la palabra.
–¿Le parece que desde la formación universitaria falta más conciencia sobre la importancia de los valores humanos por sobre la ganancia?
–Se estudian las reglas de empresas, los casos de éxito. Se prioriza la plata frente a lo humano. Ser exitoso acá es sinónimo de ganar plata, de ser piola. Son los modelos que tenemos por lo general en la sociedad. Las universidades suelen tener una formación muy distinta a lo que la realidad necesita y están distantes de las problemáticas sociales.
–¿Cómo puede saber el consumidor si está adquiriendo algo que fue elaborado con mano esclava?
–Falta mucha información. Además, hay que pasar de alguien que es inconsciente a alguien consciente y, después, a alguien que actúa. También hay componentes culturales y económicos. Uno busca un producto a comprar muchas veces por el precio, sin reflexionar demasiado sobre el esfuerzo que hay detrás del producto.
–¿Da+ trabaja con personas que sufrieron explotación laboral?
–Trabajamos con todos aquellos que puedan aportar algo. Pretendemos articular a quienes tienen necesidades con aquellos que están en condiciones de brindar algo más. Lo pienso como un espacio de articulación entre necesidades y personas. No es fácil poder construirlo. Hay que formatearse para entenderse con el otro y poder crear juntos.
–¿Cuáles son sus expectativas en el campo social?
–Poder cambiar la realidad. Brindar las herramientas para que pueda vivir de su esfuerzo a quien está queriendo salir de la delincuencia y piensa en generar su propia fuente de trabajo. Para que el proyecto sea sustentable hay que articularlo con el mercado. Esto implica entender que las propias necesidades se satisfacen a partir de que compensás las necesidades del otro.
–¿Qué sería diseñar algo sustentable?
–Algo que uno produce y a la sociedad le sirve. Después habrá que ver cómo se sostiene. Quizás por medio del trueque, o en colaboración. No tiene por qué estar siempre el dinero de por medio. Cuando al consumidor le interesa lo que produce el otro, lo apoya, ya sea con dinero, con su fuerza laboral o difundiéndolo. A este tipo de acción la llamamos “emprendimiento colaborativo”. De esta manera, el protagonista no es sólo quien produce, sino todos los involucrados, el consumidor incluido.
–¿Qué es ser un diseñador responsable?
–Todo diseño es un acto político. Uno cambia la realidad. Si no sos consciente de que tu accionar tiene consecuencias, no manejás el potencial que tiene tu saber. El diseño excede los productos y los diseñadores. Genera intención.
–¿Qué significa que un producto tenga un precio justo?
–Lo pensaría distinto. Creo que lo justo y digno debe ser el sueldo. Que esa persona que produce tenga sus necesidades básicas satisfechas. Las ofertas o precios baratos pueden esconder lugares de explotación.
–¿Qué entiende por moda o vestir a la moda?
–La moda tiene que ver con el capitalismo. Hay tipos que observan las tendencias y te colocan en la mano lo que estás buscando. Está pensado para que el consumidor compre y descarte continuamente. Los más influenciables son los adolescentes porque están buscando su identidad, “ser parte de”. Todo lo que se obtiene son problemas de bulimia, anorexia, crisis de identidad. Las empresas apuntan a los jóvenes y a los chicos porque son los más vulnerables.
–¿Al consumidor le importa si detrás de un producto existe trabajo esclavo o pesa más la marca y su deseo de tener la prenda?
–A veces no hay opción. Hay que transformar las maneras en que se produce y eso no se da de la noche a la mañana. Hay que informar y darle a la gente opciones viables. Achicar la cadena, dar un precio coherente y que beneficie a todos. Comprar una cosa u otra tiene sus consecuencias. Adquirir una prenda confeccionada por quienes estuvieron y están privados de su libertad y quieren cambiar, es pelear contra la inseguridad. Esa compra cambia la vida de muchas personas, inclusive la del cliente. Fuente: Miradas al Sur
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